Como lo dijo el profesor Moody alguna vez, "la arquitectura es la única de las bellas artes que es utilitaria".
Hay que tomarle el gusto a la arquitectura, yo lo aprendí en el año que estudié en la ESIA, por cuestiones del destino ahí estuve y de ahí salí hacia la ESCOM.
Pero, ¿qué es la arquitectura?, ¿hasta dónde llega?, ¿qué abarca? y ¿cómo la vivimos?. Me he dado cuenta que a ella le sucede lo mismo que cualquier disciplina, hay quien se apasiona y hay quien la vive sin darle mayor importancia y por supuesto los matices entre ambos extremos. Hablemos de ella como un ente de vida propia, posé un alma, respira y vive per se.
Un espacio arquitectónico no es solo una casa, un edificio o algún centro de reunión; vamos más allá.
Vivimos la arquitectura día a día, todo es causa de algún arquitecto, incluso podemos decir que Dios es el primer arquitecto, diseñar el entorno de tal manera que se satisfagan las necesidades básicas de protección y confort. ¿Esto qué quiere decir?, fácil, la arquitectura es color, materiales, formas, espacios, texturas, es luz y es sonido. Contexto.
La arquitectura infiere directamente en nuestro estado de ánimo, nos pone en estado de alerta o relajación, cumple objetivos muy específicos dependiendo las necesidades de cada habitación.
A través del tiempo han existido diferentes corrientes arquitectónicas, influidas por los pensamientos socioculturales de quien la ha desarrollado. También es un indicador directo del avance tecnológico de los pueblos, los conocimientos científicos y los avances técnicos son aplicados a las creaciones arquitectónicas, entre más avanzado sea un pueblo, tendrán arquitectura más compleja.
Es curioso ver como han ido cambiando el motivo de las construcciones más importantes. Al principio era dirigida al hombre como tal, luego evolucionó hacía los dioses, nadie puede negar que las más imponentes obras más impactantes de la antigüedad están dedicadas a los dioses; el Partenón, el Templo de Atenea, el Templo de Abu Simbel, las pirámides de Egipto y Mesoamérica, las grandes catedrales de Europa y América, las mezquitas del mundo musulmán, en fin un sin número de edificaciones dedicadas al culto y veneración de los dioses.
Actualmente el sentido ha cambiado, desde mi punto de vista, ahora el ingrediente principal es el dinero; los edificios más sobresalientes son hoteles de clasificación diamante, centros comerciales, centros de interacción social, que incluyen centros comerciales, centros de oficinas, unidades habitacionales (en México el caso de Reforma 222), centros deportivos, etc. etc. etc..
Sin duda no hay actividad en la que la arquitectura no intervenga, por lo cual es bueno saber apreciarla, aunque sea en poca medida, y así darse cuenta de todo lo que hay detrás de cada gran edificio.
Podemos quedar simplemente fascinados.