El día de hoy me robaron uno de las cosas más queridas que he podido comprar, mi iPod. Posiblemente hay quienes digan que uno no debe de tenerle cariño a los objetos, de hecho así me lo dijeron textualmente, pero yo creo que eso no es del todo verdadero.
Todos los días trabajas, en la mayoría de los casos, y con forme puedes te vas haciendo de algunas cosas las cuales disfrutas en diferente medida, este era el caso de mi iPod, si hay algo que disfruto enormemente es de la compañía de la música por lo tanto la perdida de mi aparato es bastante significativa, al menos para mi.
Además del sentimiento de coraje que me da el haber perdido algo tan querido, me queda un sentimiento de coraje e impotencia propios de estas situaciones. Es poco lo que se puede hacer, a final de cuentas denunciar a alguien que no vi es de muy poca ayuda.
A partir de ahora, ¿qué es lo que procede?, pues supongo que solo comprar un iPod nuevo. Tampoco estoy de acuerdo con el hecho de cambiar mi forma de vida o vivir permanentemente con miedo. A lo más tendré más puntos de control sobre mi seguridad personal, ponerme más listo con lo que sucede al rededor, ser menos confiado, etcétera.
Está es nuestra ciudad, es nuestra casa y el hecho de ir dejando que los criminales poco a poco se vayan adueñando de ella es lo peor que podemos permitir.
Mientras tanto y mientras se me ocurre algo mejor para remediar este tipo de situaciones a continuar viviendo lo más normal que se pueda, después de todo, amo esta ciudad y su gente, aunque haya partes indeseadas y gente lacra, justo tal cual como cualquier otro lugar del planeta.
Mientras tanto y mientras se me ocurre algo mejor para remediar este tipo de situaciones a continuar viviendo lo más normal que se pueda, después de todo, amo esta ciudad y su gente, aunque haya partes indeseadas y gente lacra, justo tal cual como cualquier otro lugar del planeta.