Es difícil definir una identidad nacional que abarque a todo mexicano, hay elementos muy propios por cada región costumbres y cultura muy diferentes y no es sólo eso, también existe una brecha temporal que divide al México que fue del México que es.
Justo en este momento me encuentro admirando la casa azul, esa que habitaron frida y diego, esa en la cual se sintetiza parte del espíritu mexicano del siglo pasado y siglos anteriores. Se privilegia la piedra, el papel maché, la naturaleza, el agua, la comida y las tradiciones.
La casa hecha con piedra negra, con las cazuelas que en tiempos pasados prepararon el mole poblano, el agua que arrulla al pétreo campesino, las rectas líneas que recuerdan a un templo prehispánico, los pequeños espacios de techos altos, es habitada por calaveras de papel y jarritos de barro.
Recuerdos indudables del pasado mexicano, dominado por el mundo del campesino ranchero ese que tanto ha sufrido el desprecio y tantas guerras, ese del que estamos hechos y tanto negamos.
Eso me recueda a viejos tiempos, apelando a la memoria colectiva del dr. Jung, pero y ahora, ¿Qué somos?, ¿Cómo nos definimos?, ¿Cómo sintetizaran nuestros hijos nuestro espíritu mexicano?. Es momento de reflexionar y crear una identidad propia, cosa harto complicada.
Justo en este momento me encuentro admirando la casa azul, esa que habitaron frida y diego, esa en la cual se sintetiza parte del espíritu mexicano del siglo pasado y siglos anteriores. Se privilegia la piedra, el papel maché, la naturaleza, el agua, la comida y las tradiciones.
La casa hecha con piedra negra, con las cazuelas que en tiempos pasados prepararon el mole poblano, el agua que arrulla al pétreo campesino, las rectas líneas que recuerdan a un templo prehispánico, los pequeños espacios de techos altos, es habitada por calaveras de papel y jarritos de barro.
Recuerdos indudables del pasado mexicano, dominado por el mundo del campesino ranchero ese que tanto ha sufrido el desprecio y tantas guerras, ese del que estamos hechos y tanto negamos.
Eso me recueda a viejos tiempos, apelando a la memoria colectiva del dr. Jung, pero y ahora, ¿Qué somos?, ¿Cómo nos definimos?, ¿Cómo sintetizaran nuestros hijos nuestro espíritu mexicano?. Es momento de reflexionar y crear una identidad propia, cosa harto complicada.