martes, 12 de julio de 2011

La vida vista sobre dos ruedas

Hace unos momentos leía un artículo publicado por la BBC Mundo en donde se habla de como las ciudades podrían llegar a existir sin mecanismos impositivos como lo son los semáforos y en donde haya una conducta más natural por parte de automovilistas, ciclistas y peatones. En esencia la idea suena bastante bien, en el artículo se desmenuzan los pormenores e inconvenientes de la misma.

Todo mundo conoce la problemática que implica el trasladarse en la ciudad de México, y aplicable a muchas otras ciudades del mundo, yendo en automóvil, transporte publico, motocicleta, bicicleta o a pie. Para cada forma existen problemas muy específicos lo cual los hace de alguna forma algo tortuoso, pero a final de cuentas necesario.

A ultimas fechas he experimentado el mundo del ciclismo urbano, obviamente aún sigo en una etapa de aprendizaje, pero me he dado cuenta lo bondadoso que es andar en bicicleta en la ciudad. Como bien lo bautizó el gobierno del Distrito Federal, el sistema de transporte urbano individual, andar en bicicleta es una experiencia totalmente recomendable.

La bicicleta te da la oportunidad de ver a la ciudad y a las personas de un modo diferente, menos impersonal que el solo verlos a través de un cristal, te hace descubrir detalles que quedan vedados para quienes no tienen la oportunidad de interactuar con ellos. Dependiendo de la prisa que se tenga, es posible detenerse a ver una casa, un evento, algo, te incita también a descubrir nuevos caminos, experimentar.

De los obstáculos más poderosos que he escuchado sobre el uso de la bicicleta como medio de transporte son las distancias y el peligro de andar en las calles de la ciudad. Definitivamente creo que son temores más que injustificados, las distancias no son tan insalvables como parece ya que hay que tener en cuenta que el esfuerzo requerido para recorrer el trayecto no es un esfuerzo constante, te detienes, te dejas llevar por el impulso propio de la bicicleta, aceleras solo cuando es requerido, tomas atajos, etc, de tal forma que, aunque si es cansado, puedes tomar un ritmo conveniente para tus propias capacidades.

El manejar por las avenidas de la ciudad tampoco es un gran inconveniente, en términos generales los automovilistas respetan la figura del ciclista (a excepción de algunas cuantas personas) siempre que tomemos en cuenta que tipo de vialidades por las que se puede circular, no me imagino por ejemplo un ciclista yendo por los carriles centrales del circuito interior, siempre existen alternativas no tan saturadas como para poder desplazarse. También es muy bueno acatar ciertos consejos que te ayudaran a tener un mejor trayecto.

El inconveniente más grande que si puedo ver es que no existan vías alternativas para poder ir en bicicleta de una forma segura, esto cuando el recorrido implique forzosamente pasar por vías de alta velocidad, por ejemplo.  Aunque si no es el caso, la bicicleta es una opción muy recomendable.

No olvidando el tema de la seguridad que incluye tener accesorios fundamentales como lo son las luces, los frenos, un buen casco y demás cosas que dan un plus en el sentido de seguridad que tengan nuestros viajes.

Con todo concluyo que el tener una bici, y sobre todo usarla, trae consecuencias bastante favorables, por ejercicio, cuestiones ambientales, ayudas a que no exista una saturación innecesaria de vehículos en la ciudad, y te ayuda en el resguardo del bolsillo. Por tanto es una actividad que recomiendo mucho que sea practicada en la medida de lo posible por cada uno de ustedes.


Y ahora si, a rodar se ha dicho!

2 comentarios:

  1. Vientos Luis! Un día de estos aprenderé a andar en bicicleta.

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  2. If I could, I would...
    Chido x ti y ojalá todos pudiéramos hacer lo mismo...

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